Somos una cadena de artesanos que nació del hilo invisible de la tradición familiar. Mi papá también fue artesano, y de sus manos —marcadas por el trabajo y la paciencia— surgió la inspiración para dar vida a mi propio emprendimiento en el año 2022. Un año después, en 2023, obtuve el registro formal en la Cámara de Comercio de Florencia, Caquetá, un paso que no solo fortaleció mi negocio, sino que también reafirmó mi deseo de darle proyección y propósito a mi oficio.
Este proyecto comenzó como una manera de sostener a mis hijos, con la fortuna de poder trabajar desde casa, en el barrio Bello Horizonte de Florencia. Allí, entre pinceles, telas y risas infantiles, elaboraba las primeras tulas ecológicas, soñando con un futuro más estable. Gracias a un crédito de $1.500.000 del Banco Mundo Mujer pude reinvertir, ampliar mi producción y atreverme a algo más grande. Empecé a comprar gorras, camisas y ponchos para pintarlos a mano, dándoles un valor artístico y auténtico. Hoy cuento con un crédito activo del Banco Contactar por $2.000.000, que ha sido clave para sostener y fortalecer este sueño.
He tenido la oportunidad de participar en ferias organizadas por la Cámara de Comercio, la Alcaldía y la Gobernación. También hago parte de los Mercados Campesinos y, de manera especial, trabajo junto a la Fundación Resilientes por la Paz, quienes han sido un puente hacia nuevos escenarios de comercialización. Gracias a su apoyo, incluso fui postulada para una feria nacional en San Gil, un logro que jamás imaginé al iniciar desde mi casa con materiales sencillos y mucha esperanza.
En 2023 viví una de las experiencias más significativas de mi trayectoria: una licitación con el Palacio de Justicia en Barranquilla. Allí entregamos 300 tulas ecológicas en yute y 300 agendas para un conversatorio. Fue un reto enorme, pero también una victoria que me confirmó que el trabajo artesanal puede llegar más lejos de lo que una cree.
Mi visión es construir un espacio más grande y acogedor, una especie de cafetería artesanal donde los visitantes puedan disfrutar de un café caqueteño, un chocolate o jugos amazónicos mientras contemplan y adquieren artesanías locales. Quiero que este lugar sea también una vitrina para otros artesanos de la región y que incluya un espacio especial para talleres con niños, sembrando así la semilla de la cultura y la tradición en las nuevas generaciones.
Instagram: https://www.instagram.com/artesaniapincelart?utm_source=qr&igsh=MWt3eHNtZXd3N3o3eA==
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